La filosofía moderna. Racionalismo y empirismo

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2.6 Otros racionalistas


Los otros

Junto con Descartes existieron otros filósofos alineados con el movimiento racionalista, casi todos originarios del continente europeo: Malebranche (teólogo y filósofo francés, seguidor de Descartes), Hobbes (un británico ligado al mecanicismo cartesiano, aunque más conocido por su filosofía política), Spinoza (un holandés libre pensador de origen sefardí), Leibniz (filósofo y matemático alemán, inventor del cálculo infinitesimal y el sistema binario), Pascal (matemático y filósofo francés, diseñador de máquinas del calculo mecánicas).

De todos ellos, haré una pequeña referencia a dos de los más relevantes: Spinoza y Leibniz.

Spinoza, el holandés errante.

Caricatura de Spinoza
Imagen 22 Spinoza

Nacido en el seno de una familia sefardí, nunca se encontró a gusto en el seno del judaísmo, por lo que a la muerte de su padre decidió separarse de la comunidad judía y defender sus ideas heterodoxas, decisión que casi le cuesta la vida. Excomulgado, inicia una vida errante en huida permanente, por diversos lugares de holanda, en constante rebelión contra la ideas religiosas y políticas de la comunidad judía, y abandonando los negocios familiares, para dedicarse a pulir lentes.

Su filosofía se centra básicamente en la epistemología, la metafísica y la política.

Al modo geométrico

Puesto que una proposición matemática demostrada es verdadera en todo tiempo y lugar, Spinoza decide utilizar el estilo more geométrico, para que el lector asienta, sin ningún problema, a las verdades que manifiesta.

En el modo geométrico desaparece el ropaje literario y solo hay lugar para el asentimiento de la verdad hallada o expresada. Este modo geométrico se caracteriza por partir de los principios más generales para poder deducir a partir de ellos. Así tenemos:

  • Principios: conceptos, esclarecidos por definiciones y axiomas, que establecen las propiedades de los conceptos.
  • Consecuencias demostradas: las proposiciones y sus demostraciones, los corolarios derivados de las proposiciones y los escolios, o aclaraciones de lo expuesto anteriormente.
Si quieres ver cómo Spinoza desarrolla este modo geométrico en su Ética demostrada según el orden geométrico, puedes visitar este enlace y consultar el Libro I "De Dios" (página 23 y ss)

Al igual que Descartes, mantiene un criterio intrínseco de verdad (ideas adecuadas y perfectas). Una idea es adecuada, cuando manifiesta de forma clara y distinta la naturaleza de una cosa considerada en sí. Una idea es perfecta, cuando posee un conocimiento completo de la cosa.

A la verdad podemos llegar por evidencia intuitiva (claridad y distinción) o por demostración (por el rigor y consistencia del pensamiento)

El monismo sustancialista

La sustancia, "aquello que es en sí y se concibe por sí, esto es, aquello cuyo concepto, para formarse, no precisa del concepto de otra cosa" (Ética Libro I, df 3), es el concepto fundamental de la metafísica de Spinoza.

A consecuencia de esta definición, Spinoza concluye que solo existe una sustancia única (Dios). Todo es Dios, Dios es la Naturaleza y la Naturaleza es un Todo, una sola Substancia. Las cosas, incluidas las personas, no son si no partes inmanentes del Todo.

Por otro lado disuelve el dualismo cartesiano aplicado al ser humano, no hay entidades diferentes cuerpo y alma, estas sólo son más que una misma realidad vista desde dos perspectivas diferentes. La mente no es más que un modo finito de Dios entendido desde el atributo de pensamiento y el cuerpo modo finito entendido desde el atributo extensión.

Leibniz y el panlogismo

Caricatura del filósofo Leibniz
Imagen 23 Leibniz

Nacido en Alemania en principio se dedicó a los asuntos diplomáticos y fue un ferviente convencido, no solo de la unidad alemana, sino de la unidad mundial, es decir la creación de una República Universal entorno a Europa.

Mediante la creación del Cálculo diferencial, pone en tela de juicio el mecanicismo cartesiano al utilizar un espacio en el que la extensión no es sustancial. Así el movimiento ya no puede entenderse como desplazamiento local que conserva la cantidad de movimiento, sino como la fuerza que ha de conservarse.

Polemizó con Newton sobre la originalidad del Cálculo diferencial

La filosofía de Leibniz nos muestra un mundo regido por el ámbito de la lógica, que puede ser deducido racionalmente, pero esta deducción no solo nos muestra el mundo real, sino los mundos posibles, dentro de los cuales solo uno es real. Por ello es necesario un conocimiento aposteriori, que nos muestre cuál es el mundo real.

De los mundos posibles y el mundo real

Es posible que esto te parezca un poco extraño, por ello vamos a partir de la distinción que Leibniz establece entre verdades de razón y verdades de hecho.

  • Las verdades de razón son proposiciones necesarias, ya sean evidentes en sí mismas o deducidas a de otras que lo son. Estas verdades se rigen por el principio de no-contradicción, quiere decir que no podemos negar una verdad de razón sin caer en contradicción.
  • Las verdades de hecho no son necesarias ya que podemos afirmar su contraria sin caer en contradicción.

A través de las verdades de razón podemos establecer el conjunto de todos los mundos posibles, es decir aquellos que no implican contradicción. Ahora bien, esto no nos informa de cuál de los mundos posibles es el existente, ya que salvo la proposición que afirma la existencia de Dios, las verdades de razón no son proposiciones existenciales, son solo proposiciones posibles.

¿Qué es lo que hace que dentro de los mundos posibles, exista uno y no otros?

No todas las cosas posibles son composibles (posibles simultáneamente) en el universo, ya que no son compatibles con el universo existente. Por ejemplo, si Dios ha creado un universo en el que acontece A y B es lógicamente contradictorio con A, B queda necesariamente excluido en ese universo.

De los diferentes mundos posibles, el universo es una colección de un clase de composibles y el universo real es la colección de los composibles existentes. Hay pues muchos universos posibles, cada uno de los cuales es una combinación de una cierta clase de composibles.

El mundo existente es una elección de Dios, realizada sin ninguna necesidad, dentro de todos los mundos posibles. Por lo que lo que sucede en el mundo existente (Física) no puede deducirse como podrían deducirse las leyes geométricas. En definitiva no son absolutamente demostrables, ya que ninguna proposición existencial (salvo la existencia de Dios) es necesaria

Sin embargo, pese a todo el universo existente, lo es por una razón suficiente, que solo Dios puede conocer. Pero el principio de razón suficiente no nos indica el motivo de dicha razón, por ello Leibniz se acoje al principio de perfección. Así Dios eligió el mundo posible con el máximo de perfección.

La cuestión ahora radica en saber si esa elección por la perfección depende de la naturaleza de Dios. Ya que si fuera así el universo existente sería necesario, ya que Dios no podría obrar en contra de su naturaleza. Leibniz admite esta circunstancia, pero mantiene que dicha necesidad no es una necesidad lógica ni metafísica, sino que es una necesidad moral, salvando así la necesidad del mundo y la contingencia del mismo.

Por tanto el mundo creado no es (lógica y metafísicamente) necesario, pero Dios crea (moralmente) de forma necesaria el mundo más perfecto.

Un universo de mónadas sin ventanas

Al igual que en el resto de racionalistas, el concepto de sustancia es fundamental en la metafísica de Leibniz, pero a diferencia de Spinoza, niega la existencia de una sustancia única, afirmando la existencia de infinitas sustancias individuales o mónandas.

Derivado de su panlogismo Leibniz identifica la sustancia como sujeto de predicados. Pero además dota a la sustancia de capacidad de acción, entendida como determinación de su ser y de su acontecer.

Esta sustancia puede ser simple, carente de partes, que es la sustancia individual o mónada. Esta mónada es una especie de átomo formal (no material, no extenso), es una esencia. Las mónadas son los componentes sustanciales de las sustancias complejas.

Las mónadas son diferentes unas de otras, no nacen ni perecen (comienzan por creación y terminan por aniquilación). Su único movimiento es su propio desarrollo, por lo que no pueden interactuar con las demás (no tienen ventanas). Sin embrago todo ocurre como si hubiera interacción entre las mismas, ya que Dios ha creado a las mónadas con una armonía preestablecida.


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