3. La Ética o la racionalización de lo voluntario
![]() |
| Imagen 12. Jesús, referente moral del cristianismo |
Al igual que sucede en otros ámbitos de la filosofía, en el periodo medieval se intenta introducir la concepción teológica del cristianismo en el marco de la filosofía moral. Pese a que el cristianismo dispone de un mensaje moral, carece de una sistematización filosófica.
A pesar de que no nos corresponde desarrollar la concepción ética del medievo, si esbozaremos brevemente la filosofía moral del medievo para relacionarla con la refexión ética de Tomás de Aquino.
La Ética Medieval
La filosofía moral suscita un renovado interés en el siglo XIII, desplazándose desde el planteamiento agustiniano predominante en el siglo XII hacia un planteamiento aristotélico.
El modelo agustiniano consideraba que el objetivo de la moral era ordenar las constumbres, así como orientar la vida hacia la salvación del alma. La ocupación de la filosofía, según la entendía Agustín de Hipona, era la consecución de la vida feliz, convirtiéndose la filosofía en filosofía de salvación.
La tradición agustiniana tartó de consjugar las tendencias de la filosofía pagana con la fe, interpretando el naturalismo filosófico a la luz de la fe. La felicidad es obra de un hombre que es imagen de Dios y es llevada a cabo mediante un proceso de deificación, que mediante la purificación y elevación del alma culmina en la contemplación de Dios verdadera sabiduría y felicidad. Esta tendencia minusvalora todo lo temporal y mundano y las capacidades naturales como facilitadoras de la salvación y la filosofía se identifica con la religión.
El modelo dominico. La orientación de los dominicos y Tomás de Aquino, es la de dar un soporte filosófico al ideal bíblico, que no deja de lado la salvación, pero que la conceta con las condiciones naturales de la existencia. Ahora la filosofía se diferencia del la fe y puede desarrollar un camino propio. el punto de partida será la naturaleza y su capacidad para la acción.
La introducción de la razón en el ámbito de la vida moral ya había venido creando una cierta confrontación entre los denominados "santos y los filósofos". Temerosos los primeros de que la utilización de la razón pusiera en peligro la fe, defensores los segundos del uso de la lógica (dialéctica) frente al humanismo basado en la elocuencia de los "santos".
En el intento de solventar esta problemática se analizan y desarrollan de forma más sistemáticas algunas cuestiones centrales:
- La voluntad libre del sujeto moral.
Desde una perspectiva agustiniana la voluntariedad de los actos eran lo que confería la responsabilidad y méritos a las acciones morales. El mal, por tanto, no era una cuestión de naturaleza, sino de voluntad.
Nos encontramos, por tanto, con dos formas de entender la voluntad. Por un lado la escuela franciscana, centrada en Buenaventura, hace incapié en el caracter activo de la voluntad libre. El poder de la libertad radica en ella misma y en el hecho de ser libre. Por otro, la escuela dominica, y fundamentalmente Tomás de Aquino, consideran la voluntad como una facultad pasiva y a la razón como fundamento de la libertad. Hecho que suscitó críticas al considerar, que si la voluntad venía determinada por algo, entonces no era una voluntad libre.
Tomás de Aquino admite que la voluntad está determinada hacia el bien adecuado, y se incuentra indeterminada respecto a los demás.
- Los actos morales
Se mantine entre la determinación de lo moral como acto intencional, característico de la corriente franciscana, frente a la determinación de lo moral por la finalidad, como ocurre en la corriente dominicana.
- La conciencia
Es entendida por los franciscanos como un hábito de la razón práctica. Tomás de Aquino la entiende como un acto y no como un hábito.
