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comentario_texto_marx“La moderna sociedad burguesa, que se alza sobre la ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que vienen a sustituir a las antiguas.

Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber abolido (simplificado)1 estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a dividirse, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.”

Carlos Marx y Federico Engles, Manifiesto del Partido Comunista

1) Nota: se incluye el término "simplificado" que considero más ajustado que el término "abolido". El término "abolido" (utilizado en algunos exámenes de selectividad) genera confusión entre las afirmaciones de los dos párrafos, por eso considero que debe ser sustituido por "simplificado" como ocurre en otras traducciones de este texto.

1.Resumen del texto:

Este fragmento nos muestra a la sociedad burguesa como el resultado de la lucha de clases acontecida en la sociedad feudal. Al disolverse la sociedad feudal, fruto de las contradicciones y lucha de clases surgidas en su seno, aparece un nuevo sistema social que es la sociedad burguesa.

La idea principal de dicho fragmento es que la revolución burguesa no ha terminado con la lucha de clases, simplemente la ha simplificado al reducirla a dos grandes clases: la burguesía y el proletariado. Con ello, se critica el limitado carácter liberador de la revolución burguesa, al no ser capaz de eliminar los antagonismos de clase, y al constituirse la burguesía en una clase explotadora y opresora del proletariado.

 

2.Explicación del texto:

El fragmento corresponde al Manifiesto del Partido Comunista. Esta obra, considerada por algunos un panfleto de partido más que una obra filosófica, no deja de tener su importancia en el ámbito filosófico. Bien es verdad que los intereses de esta publicación, por encargo de la Liga de los Comunistas, responden a la necesidad de aclarar los conceptos básicos en los que se mueve el comunismo (según la versión de Marx y Engels) y a establecer unas claras estrategias para la acción que debe llevar a cabo el proletariado de cara a la consecución de una sociedad comunista. Sin embargo, también es cierto, que a través de ella podemos ver una clara exposición del materialismo histórico o del socialismo científico (término más ajustado al gusto de Marx), que se ve ejemplificada con el análisis del desarrollo de las circunstancias históricas y de los cambios que se han venido produciendo a lo largo de la historia. Análisis similares ya habían sido realizados por Marx en otras obras como: Contribución a la crítica de la economía política o La ideología alemana.

A pesar de que en el inicio se indica que esta obra es fruto de una redacción conjunta de los comunistas de diversas nacionalidades reunidas en el congreso de la Liga de los Comunistas celebrado en Londres en el año 1947. Lo cierto es que esta obra no es más que la expresión resumida del pensamiento que Marx y Engels habían venido elaborando, en el que se manifiesta su teoría de la dinámica histórica, la estrategia y táctica para llevar a cabo la revolución del proletariado y la concepción del partido comunista. Además el Manifiesto tomó como base a Principios del Comunismo, que fue también una obra que realizó Engels por encargo de la Liga de los comunistas.

El fragmento está integrado en el capítulo I. Burgueses y Proletarios y se corresponde casi con el inicio del mismo. En este capítulo se presenta la historia de la sociedad como una continua lucha de clases. Clases que siguen presentes en su época aunque se han simplificado a dos: burguesía y proletariado. Esta simplificación ha sido causada por el desarrollo de las fuerzas productivas (industria y comercio) que hizo que la sociedad feudal se descompusiera. La burguesía termina por acceder a poder político revolucionando el estado anterior al destruir todas las relaciones sociales e ideologías anteriores.

Pero a pesar de este aspecto revolucionario de la burguesía, lo único que ha hecho es sustituir las antiguas formas de opresión por otras nuevas. Ha cambiado las veladas formas de opresión religiosa o política por las explotación comercial.

Para entender el porqué de esta lucha de clases, su origen y el cómo se va trasformando la sociedad a lo largo de la historia debemos echar mano del materialismo histórico. Así ,esta teoría filosófica nos permitirá comprender las cuestiones anteriores, que en el fragmento que comentamos tienen, en un principio, un sentido político.

El materialismo histórico supone una nueva visión de las cosas, principalmente de la dinámica social. Esta teoría se origina, fundamentalmente, a partir de dos posiciones anteriores (materialismo e idealismo hegeliano) asumiendo lo que de positivo se encuentra en ellas, pero superando a ambas, y creando un nuevo sistema.

Por un lado, asume una postura materialista frente al idealismo. Esta concepción da una importancia primordial a la naturaleza, pero no al modo como el materialismo mecanicista del XVIII, sino que la naturaleza va a ser concebida desde categorías sociales. La naturaleza física no interviene directamente en la historia universal, sino mediatamente, como proceso de producción material, fruto de relaciones naturaleza-hombre. Lo que interesa es la naturaleza como producción material, mediada y trasformada por la actividad humana social.

Por otro lado, asume la concepción dialéctica hegeliana, pero matizada. La dialéctica supone, como en Hegel, entender la realidad como proceso, como una totalidad de elementos inter-relacionados. Pero Marx no acepta su interpretación idealista, sino como normalmente se dice, invierte el proceso dialéctico de Hegel. Así considera a la naturaleza no como el resultado o el producto de algo previo y distinto a ella, sino como algo originario y de la cual surgen todas las cosas. Esta naturaleza es concebida como una totalidad, la cual encierra una contradicción, que es superada mediante una negación de la misma, esta negación consiste en la trasformación de la estructura y del orden real contradictorio y la instauración de otro nuevo. Por tanto la dialéctica de Marx es una dialéctica materialista.

Teniendo presente esto, podemos indicar que Marx establece una distinción en el ámbito de lo real entre la estructura (económica) y la infraestructura.

  • La estructura económica constituye la base real de la sociedad. Tal estructura está constituida por las relaciones de producción, que son las relaciones que se establecen entre los hombres de acuerdo con su situación respecto a las fuerzas de producción. Son las relaciones que se establecen entre los propietarios de los medios de producción y los trabajadores.

    El concepto de fuerzas productivas hace referencia al trabajo o fuerza de trabajo y los medios de producción, son el resultado o combinación de dos factores, la fuerza del trabajo ( energía humana ) y los medios que tienen los trabajadores para realizar el trabajo. Las fuerzas productivas se mueven dentro del marco de las relaciones de producción.

    Jurídicamente, estas fuerzas se expresan por las relaciones de propiedad. En el sistema capitalista, la burguesía posee los medios de producción, y el trabajador sólo posee la fuerza del trabajo.

  • La superestructura está constituida por las formas de conciencia o formas ideológicas, que no son sino el conjunto de representaciones y valores de la sociedad de un momento dado. La ideología dominante en cada momento corresponde a la ideología de la clase dominante. Como tal, tiende a justificar la estructura económica del momento. La superestructura es determinada o condicionada por la estructura económica. En la superestructura están presentes los siguientes elementos:

    jurídico-políticos: instituciones y normas que reglamentan el conjunto de la sociedad.

    ideológicos: conjunto de ideas, creencias, costumbres... que configuran la conciencia social. Por ejemplo, la Religión, la Filosofía... La ideología es un producto de la mente humana ( forma de conciencia deformada ).

Para Marx lo importante es la infraestructura o estructura económica. La superestructura es algo añadido.
El conflicto se genera en el seno de la estructura económica y estalla merced a que el desarrollo normal de las fuerzas productivas es tal, que llega un momento en que éstas no encuentran un marco adecuado en las relaciones de producción en el que han venido desarrollándose. Se entra así en una fase de revolución social, que trasforma también la superestructura ideológica.
Traspasemos ahora al fragmento que estamos comentando y tenemos que, las trasformaciones económicas y sociales se producen por causas materiales y no ideológicas. La revolución burguesa surge fruto de este proceso, ya que el desarrollo de las fuerzas productivas, en el seno de la sociedad feudad marcada por unas determinadas relaciones de producción, hace que ambas entren en contradicción, al impedir dichas relaciones de producción el desarrollo de las fuerzas productivas. Por tanto, es esa contradicción (dialéctica) la que genera la dinámica social. Surge así una revolución (burguesa), que trasforma o crea unas nuevas relaciones de producción que facilitan el desarrollo de las fuerzas productivas.

Todo esto es expresado a lo largo de un recorrido sintético por la historia en los fragmentos que van a continuación del que estamos comentando.

El problema de la revolución burguesa (según Marx) es que sigue creando situaciones de contradicción ,que impiden a su vez el desarrollo de las fuerzas productivas. A la vez  se siguen manteniendo situaciones de alienación, ya sea entendida esta desde una perspectiva puramente antropológica, como desde una perspectiva económica. Fruto de estas circunstancias creadas por el propio sistema económico burgués, se va a generar una nueva revolución, la del proletariado, que constituirá inevitablemente la superación de la sociedad burguesa y de la propiedad privada en la que el propio sistema estaba asentado.

La burguesía no sólo ha creado fuerzas productivas (sus propias armas de autodestrucción) con las que posteriormente entra en contradicción. Si no que además ha creado al proletariado que empuñará dichas armas. Un proletariado situado cada vez en peores situaciones de alienación y explotación. El proletariado, la verdadera clase revolucionaria, a diferencia de las otras clases que han actuado en provecho de minorías, es un movimiento de la inmensa mayoría y que actúa por los intereses de la inmensa mayoría.

La historia, por tanto, ya no es conducida por la astucia de la Razón como pensaba Hegel, sino que es conducida principalmente por el desarrollo de las fuerzas de producción. Con ello, el materialismo histórico se convierte en la concepción científica de la historia, que supone la transformación material de la filosofía de la historia de Hegel. Mientras que Hegel pensaba que es la Idea la que va desenvolviéndose de forma dialéctica y así se va realizando la historia, Marx considera que es la Materia (estructura económica) la que va desarrollándose dialéctica dando lugar a las Ideas (superestructura).

Con ello Marx se opone a la interpretación idealista de la historia, que afirma que las relaciones del hombre con la naturaleza y con los demás hombres, son relaciones ideológicas, culturales, filosóficas, jurídicas, políticas. Interpretación que no tiene en cuenta las relaciones de tipo material, para poder satisfacer las necesidades elementales de la vida (comer, vestir, vivienda, etc. ).

Por tanto, el materialismo es una teoría científica sobre la formación y el desarrollo de la sociedad: todo el desarrollo de la sociedad se explica desde lo económico, desde la producción de los bienes materiales. La base de todo el orden social es la producción, la producción de bienes materiales, el sistema de producción concreto, es la que condiciona toda la historia humana.

La historia es concebida por Marx como un proceso de maduración de la especie humana para producir medios con los que satisfacer las necesidades. Pero, Marx afirma lo mismo que Hegel, que la dialéctica es el motor de la historia, concibe la historia animada por la presencia de la contradicción en el seno de la realidad, es decir, de la materia, de lo económico.

Por consiguiente, las contradicciones históricas son las que tienen lugar en el nivel de la estructura económica, en las relaciones entre los propietarios de los medios de producción y las fuerzas productivas.

Solamente podemos concebir científicamente la historia, si la interpretamos como un proceso dialéctico, como una serie de contradicciones, que se dan en la estructura económica. Estas contradicciones se manifiestan en la lucha de clases. Las contradicciones entre las fuerzas productivas y los propietarios de los medios de producción son contradicciones entre seres humanos, que protagonizan esas relaciones. Las contradicciones a nivel humano son producidas por la distinta posición de unos con otros en el proceso productivo.

La supresión de esos contrarios, sólo se puede dar a través de la lucha, ya que la dialéctica implica supresión de uno de los contrarios. Por eso dice Marx, que la violencia es la comadrona de la historia. Sin violencia, sin lucha, no hay progreso; la lucha es la mediación necesaria para que haya progreso histórico. Con esta lucha de clases se camina hacia la sociedad sin clases, que es el momento último de la historia, hacia donde camina la historia humana.

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